Noche de San Juan en Les

 

Hèstes Der Huec del Pirineo

 


Fiesta del Fuego


                    LES 

                  (VALLE DE ARAN. Lleida)  


 Un precioso pueblo en un precioso valle



La Villa de Les está situada en un enclave montañoso privilegiado en el Valle de Arán, específicamente en el tercio de Quate Lòcs. El río Garona atraviesa el pueblo por el medio, que se caracteriza por sus aguas termales y la producción de caviar. Es un buen lugar para disfrutar del paisaje, admirar el arte románico y gótico, practicar deportes de aventura y participar en sus festividades y tradiciones.

En el centro de Les, se encuentra la Plaza der Haro, un punto simbólico para la tradición de la Festa de l’Haro, el tronco que se planta allí.


La plaza del Haro de Les: 

Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de Lugar Histórico.



Allí se encuentra la Iglesia de Sant Joan de Les. Esta es una construcción moderna de madera, entre 1790 y 1818, construida sobre otra anterior al siglo XVII. Conserva el campanario románico, aún más deteriorado y fue modificado en el XVII. En su interior, contiene un retablo neoclásico.


La Festa de l’Haro, conmemorativa de los solsticios y heredera de los rituales más ancestrales que marcan la relación entre el hombre y la naturaleza, es la fiesta más representativa de



Desde tiempos ancestrales, cuando llegaba el solsticio de verano, se celebraban en el Pirineo cuatro ritos muy extendidos: el del fuego purificador a través de los haros i de las halhes; el de tomar el rocío, el agua de esta noche, especial por sus virtudes milagrosas; el de recoger las plantas que han recibido el rocío y que adquieren también propiedades curativas, y el de jugar al escondite, en una noche en que la mujer se igualaba al hombre y lo tenía todo permitido.

El rito del fuego, que tiene sus inicios en la ceremonia pagana que se realizaba en honor al Dios Sol, -denominado Abelio en la Val d’Aran  con el tiempo se incorporó a la tradición cristiana y en algunas localidades se ha mantenido hasta nuestros días. Consiste en la quema de las fallas durante la noche más corta del año y con el fuego se escenifica este cambio de ciclo en el año solar, cuando comienza el declive del día. 

Con este rito se perseguía la purificación, la quema de los malos espíritus –que en la Val d’Aran llamamos “erulets”- y de todo aquello que trae la desgracia y la enfermedad a humanos y animales. A continuación se llevaba una parte del carbón y las cenizas a las casas y a las cuadras para evitarles el mal, y otra parte a los huertos y campos para pedir buena cosecha.


‘Shasclada, crema y quilha son tres de los momentos más representativos del pueblo:

  • Era shasclada der Haro: En mayo, se elige un abeto para llevar hasta la Plaza der Haro. Durante el trayecto, el vino, la coca y las densas aranesas ayudan a soportar el peso del árbol. Una vez en la Plaza, comienza la ‘shascalda’: el tronco se parte con cuñas de haya para que se seque bien.
  • Era crema der Haro: Durante la verbena de San Juan, una procesión con la imagen del santo llega a la plaza donde está plantado el tronco del año anterior. Una vez bendito, se enciende una antorcha y comienzan la música y los bailes tradicionales araneses. A continuación, comienzan las ‘halhes’: trozos de corteza de cerezo enhebrados en el extremo de un alambre que los portadores hacen ondear sobre sus cabezas. Se reparte ‘vin caud’ (vino caliente) y coca para todos. La tradición dice que las cenizas del Haro espantan las enfermedades y los malos espíritus, por eso la gente las recoge para proteger las casas y los prados.
  • Era quilha der Haro: El nuevo Haro se planta el día de San Pedro. Después, se inicia la ‘quilla de l’Haro’, todos pueden participar tirando de las cuerdas para levantarlo. Una vez erguido, alguien sube hasta arriba para depositar la ofrenda: una corona y una cruz de flores.

La Fiesta Mayor se celebra en julio, comienza el día de la crema y termina el de la quilha.



 La noche de San Juan.

 

El día 23 de junio, el pueblo de Les. Valle de Aran, celebra una fiesta muy particular alrededor del fuego, y que es el punto de partida de sus fiestas patronales de San Juan, quemando un tronco de abeto de unos 10 metros de altura que se denomina Haro.

Como otros lugares del Pirineo, con la llegada del solsticio de verano, el fuego purificador se convierte en protagonista de la noche.                 Con la creencia que quemará los malos espíritus y fertilizará la madre tierra para que dé buenas cosechas.


La fiesta se inicia alrededor de las 10 del anochecer con un repique de campanas que dirige la gente hacia la Plaza del Haro. Allá todo está preparado para recibir la procesión encabezada por el santo (San Juan), llevado por los jóvenes del pueblo, el cura, la cruz, los estandartes y las banderas procesionales, seguidos por los jóvenes y pequeños de la  agrupación  danzante Se Corbilhuèrs de Les. Ataviados con el traje tradicional y todos al sonido de la música interpretada por los músicos de la banda.


Cuando la procesión llega a la plaza, el cura bendice el Haro y prende fuego. Este, que previamente ha sido rociado con gasolina, enseguida se enciende, con los correspondientes aplausos y alegría del público asistente y al compás, otra vez, de la música tradicional.

 Al terminar  la procesión y entran en la plaza los encargados de hacer quemar las halhes. Se trata de varios trozos de corteza de cerezo ensartados al extremo de un alambre que al otro extremo lleva un bastón que hace de mango. Se encienden las halhes acercándolas a la Haro y una vez encendidas se hacen girar  describiendo círculos encima del jefe, a menudo ejecutante simulacros de lucha en que poder intervenir varios contrincantes. De hecho, la simbología de las halhes es igual que la del el Haro quemando: purificar y quemar los malos espíritus.

Finalizada la crema de las halhes, los jóvenes y la chiquillería del pueblo, bailan alrededor del Haro encendido las danzas típicas, interpretadas también por los músicos de la bandada.




Todo ello, la imagen es de una gran plasticidad. El color de los trajes tradicionales, el sonido de la música, el olor a quemado, las chispas que suben hacia el cielo... y de golpe, el Haro que cae, inundando el alrededor de chispazos mientras la gente grita y aplaude, emocionada por tanta belleza.


Alrededor de toda la plaza se han dispuesto unas grandes ollas donde se hace el "vin caud", vino caliente hecho con vino, azúcar, ron y fruta que se ofrece a todo el mundo con un poco de coca.

La fiesta continúa: por unos, al baile de la misma plaza con una pandilla de músicos de cariz más tradicional, por otros, a la sala de fiestas del pueblo.

El Haro quemado, pero, todavía, continúa humeando. Hay gente que se acerca para coger sus cenizas, quizás esperando que fertilicen también su vida.

Antiguamente, las cenizas se lanzaban en los huertos como un elemento altamente fertilizante, una tradición que acompañaba la presa de las aguas del rocío con poderes sanadores de las enfermedades de la piel y los huesos.


La Shasclada deth Haro

 Es una fiesta tradicional, englobada bajo la fiesta del Haro del pueblo de Les, Val d’Aran. La fiesta consiste en la entrada del Haro, tronco de madera de abeto, cortado especialmente para la ocasión en el bosque. Este se entra en brazos de los hombres del pueblo, hasta la plaza que lleva su nombre.












En cada unos de los bares, se ofrece a estos un trago de vino dulce y pastas típicas de Aran. A mitad de trayecto, al paso de la comitiva por el puente del río Garona, la «Colha de Balhs Aranesis» danza los bailes típicos del País. Esta fiesta se celebra para la preparación de Haro, al cual se le «rajará» a golpes de hacha y mallo, para clavarle las cuñas y ayudar a su quema la noche del 23 de Junio, noche de Sant Joan, del siguiente año.

La entrada del Haro a la plaza se hace en manos de las mujeres del pueblo de Les, que conducen el tronco hasta los caballetes donde será descortezado y abierto, con cuñas clavadas a golpe de mallo.

 

Este permanecerá a la espera, hasta el día de Sant Josep, 28 de Junio, donde se celebrará la Quilha del Haro, que forma parte de la Hasta deth Haro de Les.




La experiencia de las manos de los hombres que llevan años y años, realizando labores que se están convirtiendo en una enseñanza y transmisión de la cultura.

El primer golpe, con el hacha que ha sido afilada especialmente para la ocasión y con la experiencia de saber donde hay que golpear.


El clavado de las cuñas, en grupo de 4 personas que golpean alternativamente  para que vaya abriendo el Haro.

Unos días más tarde -a pesar de que antes se hacía el día siguiente-, el día de Sant Pere, 29 de junio, se hace la quilha deth Haro, o la plantada del nuevo Haro. Los hombres del pueblo, sin ningún instrumento mecánico y solo ayudados por unas cuerdas y una escala, plantan el nuevo Haro que es coronado con flores por las últimas parejas casadas en el pueblo. Este Haro presidirá la plaza y la vida de los habitantes de Las durante todo el año, hasta la noche del 23 de junio en que se volverá a quemar.

Las es el único pueblo del Arán que ha conservado esta tradición, aunque Arties en conserva una parecida, pero con variaciones, puesto que allá se arrastra un árbol encendido por las calles del pueblo.

Mi última fiesta en la Crèma 


























 Traducción de un 
Texto: Manuela Ané

Imatges: Ayuntamiento de Las, Jusèp Boya i Bernat Ferrer, Toñy Castillo

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